El fútbol y yo

Hace varios años que el fútbol y yo comenzamos una relación. 

Empezó de a poco, cómo todo enamoramiento, esos jugadores corriendo detrás de una pelota parecían únicos, al principio pensé que eran 40 vs 40, claro, quería contarlos en movimiento. Algunos goles, un offside y reglamento dieron el puntapié inicial.

Cómo quién no quiere la cosa, de pronto cada fin de semana se convirtió en un finde lleno de fútbol, y estaba más convencida que nunca de que quería empezar esa relación, ya elegía el 11 para el partido, el técnico y obvio le hablaba a la pantalla. 

Esos goles, esa gambeta, y alguna rabona para el aniversario. Se quedaron con mi corazón. Así como en cualquier relación amorosa, llegaron las crisis, malas rachas de partidos, segundos en el campeonato y la perdida de la categoría me hicieron replantear si quería está relación. Pero,  hasta el más torpe merece una segunda oportunidad ¿Cómo iba a tirar tantos años de amor?

Volvimos, lo hicimos más fuertes que nunca, las malas rachas llegan pero también se van y mientras queden 90' más, todo es posible.

Todo marchaba bien, y ese miedo que tenía desde el comienzo se hace realidad. Llegó el momento de la traición. Sí, lo sé, sabía que existía la posibilidad pero nadie te prepara para eso. Y te enteras, que los goles estaban en offside pero el línea decidió no verlo. Que ese campeonato ya tenía nombre desde que empezó y que esa rabona no fue más que una suerte de debutante. 

Por eso desde hace años, el fútbol y yo, decidimos vivir nuestro amor sin límites y sin reglas.

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